La iluminación LED está ganando progresivamente el terreno a las bombillas tradicionales. En la actualidad, las edificaciones de nueva creación llevan este sistema de iluminación, pues las ventajas que ofrece respecto a las luces de toda la vida son muchas, como su gran duración y resistencia, ya que no tienen cristales que se puedan romper o quemar.

Explicándolo rápidamente, los LED son pequeños diodos que producen luz cuando la corriente eléctrica pasa por el material semiconductor del que están compuestos. Hasta aquí, todo bien, pero…¿conocemos realmente el nacimiento y trayectoria de la iluminación LED?

Historia de la iluminación LED

Todo se inicia a principios del siglo XX cuando Henry Round fue el primero en percatarse de que una unión de semiconductores podía producir luz.

De forma independiente, a mediados de los años 20, el ruso Oleg Vladimirovich creó el primer LED, aunque, a pesar de que su investigación sí que se difundió por Europa, no se la hizo mucho caso.

Posteriormente, en el año 1961, investigadores de los laboratorios de Texas Instruments se dieron cuenta de que una aleación de arseniuro de galio producía una radiación infrarroja, y se les concedió una patente para el LED de luz infrarroja.

Por su parte, Nick Holonyak Jr, desarrolló en General Electric el primer LED práctico de luz visible en el año 1962. Holonyak es realmente considerado el padre de los LED. Ya en 1963 se atrevió a decir que sus LED irían reemplazando progresivamente a la bombilla incandescente de Edison, y dio completamente en el clavo. Hoy en día hay proveedores de LED en China y en numerosos lugares más, y

esta tecnología juega cada vez un papel más importante en el mundo moderno.

¿Por qué se elige la iluminación LED?

Desde su nacimiento, los LED han experimentado un gran desarrollo. En esta trayectoria, hay una serie de factores que tienen mucho peso, sobre todo si se compara esta iluminación con la tradicional, pues los beneficios de una respecto a la otra son notorios.

  • Durabilidad: Los LED no fallan ni se funden, sino que con el paso del tiempo, su rendimiento se degrada.
  • Fácil mantenimiento: Una bombilla tradicional tiene una vida de alrededor 1.000 horas y una fluorescente de 9.000 horas. Sin embargo, la vida útil de los LED es de 60.000 horas, por lo que se reducen considerablemente los gastos de mantenimiento, reparación y sustitución. Además, son muy sólidos, muy resistentes, y permiten que se usen en entornos con temperaturas extremas.
  • Respeto del Medio Ambiente: Los LED son la fuente de luz más ecológica. No contienen mercurio ni otras sustancias contaminantes. De igual modo, al tener un consumo mínimo, favorecen el ahorro energético.
  • Luz directa: Los LED emiten una luz completamente direccional, mientras que las fuentes de luz tradicionales iluminan en todas las direcciones y tienen que utilizar reflectores para orientar la luz hacia el punto que se quiera.
  • Intensidad regulable: Los LED se pueden regular sin que sus propiedades se vean afectadas, algo que no pasa con las bombillas que todos conocemos. Esto quiere decir que el cambio de la intensidad luminosa no incide para nada en la temperatura del color del LED.
  • Tamaño reducido: Los LED son muchísimo más pequeños que las luces convencionales, algo a tener muy en cuenta en el diseño de las lámparas, pues las posibilidades son muchas. Por ejemplo, la fuente de luz se puede esconder por completo y crear un efecto mágico como que la luz sale de la nada. Como ves, los LED y la innovación van de la mano.
  • Más color: Los LED no necesitan filtros para crear los colores. El rojo, verde y azul intenso pueden producirse directamente monocromáticamente desde el propio LED. Y los LED de colores primarios se pueden usar para crear sistemas RGB formando una amplia gama de colores.

Los LED y su eficiencia energética

Junto a los beneficios que acabamos de mencionar, la trayectoria que está experimentado la iluminación LED desde su descubrimiento está determinada, sin duda, por su eficiencia energética.

En términos generales, los LED son más eficientes que las bombillas incandescentes. Emiten más de 90 lumens por vatio consumido y luz direccional, como ya hemos indicado, por lo que la diferencia es patente. Además, la emisión de luz de manera concentrada garantiza el aprovechamiento al máximo de la energía en contraposición con el desperdicio que supone la emisión de luz dispersa.

Y tú, ¿ya dispones de iluminación LED en tu casa o negocio? ¿Notas las diferencias? Cuéntanos tu experiencia.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *